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La Bombonera: Un hostal habanero para las trans

Clientes de la instalación pagan 30 CUC mensuales

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Agustín Díaz, propietario de La Bombonera. (Foto de Darcy Borrero Batista por Tremenda Nota)

Nota del editor: Tremenda Nota es el medio socio del Los Angeles Blade en Cuba. Esa nota salió en su sitio web el 7 de noviembre.

LA HABANA — Agustín Díaz ha hospedado en su negocio a 266 parejas desde 2010, año en que habilitó oficialmente el Libro Registro de Arrendatarios. Eso, según los conceptos de Agustín sobre qué es una pareja fija.

“Yo soy bastante riguroso y exijo que respeten mi casa. Todos tienen llaves, yo se las doy, y es muy difícil que aquí haya prostitución, alcohol, drogas. Saben que tienen que cuidar el espacio porque en ningún otro lugar van a ser tratados así”.

La Bombonera tiene seis habitaciones independientes. Los clientes pagan 30 CUC mensuales. Ese precio puede parecer muy poco por un alquiler en La Habana, donde las rentas pueden llegar hasta los 600 CUC. Pero Agustín insiste en que todos terminan allí en su casa, porque “el mayor sueño de los travestis es llegar a La Bombonera y permanecer”.

Al principio no se llamaba La Bombonera. No se llamaba de ningún modo. 

“Ellos mismos le han puesto así para hacerse notar y para que se sepa dónde están ubicados. Cuando dices ‘yo estoy alquilado en La Bombonera’, ya todo el mundo sabe dónde es. Y las niñas son muy presumidas, dicen que son unos bombones, unos mangos. Alquiladas en mi casa se sienten muy bien, son comprendidas”.

Lo confirma un habanero de 24 años inscrito como Félix Lázaro Belén Bello, a quien, si le preguntan su nombre, responde con otra pregunta: “¿El de hembra o el de varón?” Alison: Pestañas postizas, ropa diseñada para mujeres…

“Hace un año y pico que estoy aquí. Vine y me eché desde junio hasta noviembre del año pasado y ahora volví porque aquí nos conocemos y estamos como en familia. El dueño también es bueno, ¿ves? Y he hecho amistades”.

Al lado de Alison, dice un artemiseño graduado como maestro primario que a veces se va a la casa de sus padres en Artemisa, pero que siempre regresa a La Bombonera. 

“¿Qué más se va a pedir aquí? Yo siempre me he quedado porque puedo hacer todo lo que quiero; en mi casa también me dejan, pero por un problema de prejuicio y de respeto, no lo hago”.

“Todo lo que quiero” es una expresión que describe bien el modo de vida en La Bombonera. Aquí, los huéspedes pueden vestirse como les dé la gana, ponerse pestañas, uñas acrílicas, extensiones en el cabello, vestidos cortos.

Dice Agustín que sus huéspedes son incomprendidos en los lugares de donde vienen, porque mucha gente no acepta a los travestis o trans.

“En Centro Habana, en cambio, hay mucha apertura en todos los sentidos. Por ejemplo: mis hijos son abakuás y yo no tengo nada que ver con los travestis, pero les alquilo. No tengo ningún tipo de prejuicio. Yo les permito visitas en la sala, en la habitación. No como en otros negocios donde no los dejan ni pararse en la puerta para que nadie se entere de que están alquilando a homosexuales.

“Actualmente, en mi barrio todo el mundo alquila a travestis. Ellos se han vuelto un segmento económico importante. Siempre están cerca de mi negocio y cuando se vacían algunas de mis habitaciones, corren para mi casa”, detalla.

Especialistas del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) reconocen que ese centro no tiene un programa dirigido a mejorar las condiciones de vivienda de las personas LGBTI+ en Cuba. Debido al déficit habitacional en el país, la situación afecta a toda la ciudadanía y no solo a esta comunidad. Massiel Rodríguez, socióloga de esa institución, considera que beneficiar a las personas LGBTI+ desde el punto de vista de la vivienda, podría verse como ejercicio de discriminación positiva.

“Simplemente son 266 parejas —dice Agustín mientras hojea el libro de registro— porque, por ejemplo, este año, que ha sido el de menor afluencia en mi negocio, he tenido 37 parejas. Claro, como han estado estables, se pasan meses y meses y no he podido rotar el personal. Solo se ha ido Yeni —para Rusia—, una muchacha que tenía a la mamá con cáncer y otra, que fue presa”.

—¿Presa? 

—Dice que le habían dado libertad condicional en su provincia y aquí la cogieron en un área de prostitución. 

—Un área de prostitución… En Cuba esa actividad no se reconoce como un delito.  

—No se reconoce pero existe y es lógico que “las niñas” se dediquen a eso. El maquillaje es muy caro, y ellas necesitan vestirse, arreglarse, para poder transformarse. Aunque ellos trabajen, como los sueldos en Cuba son tan bajos no les alcanzaría para comprarse ni unas pestañas postizas o un lápiz de cejas, blúmeres.

Alison lo confirma: 

“Hacemos las calles… Nada, que salimos por ahí a compartir… La vida está muy dura. Tuve que dejar en segundo año mi carrera en el ISCA [Instituto Superior de Ciencias Agrícolas] de San José de las Lajas”.

Dice Agustín que todas las mujeres trans o los travestis que pasan por su casa tienen historias difíciles, de maltrato, incomprensión; todos tienen miedo a la burla.

El tesis de doctorado de Mariela Castro Espín “La integración social de las personas transexuales en Cuba” reconoce que el Cenesex ha constatado situaciones que dificultan el proceso de integración social de estas personas: “precariedad en las condiciones de vida, limitado contacto con sus familias de origen, seguimiento excesivo por las autoridades policiales de los territorios donde habitan (jefes de sectores), conducción a estaciones policiales desde lugares públicos frecuentados por turistas, conflictos frecuentes en los espacios públicos en respuesta a agresiones verbales, y medidas disciplinarias en centros de estudios para adultos que incluían expulsión por ‘no cumplimiento’ del reglamento en el vestir o la no correspondencia de este con su sexo en el carnet de identidad”.

A pesar de todo, Agustín defiende su negocio y renta sus habitaciones exclusivamente a trans.

“Yo alquilo por una cuestión humanitaria y porque además, mi hermana Gloria es lesbiana. Yo entendí que ellos son los más discriminados, y de toda la basura que existe en el mercado, son los de mejores condiciones humanas”.

Manuel Ductó, presidente de un CDR aledaño y militante del Partido Comunista, vende vegetales frente a La Bombonera. Dice: 

“Toda esa gente que él ―Agustín― tiene ahí, está sin producir. Esa gente no produce nada, esa gente debía estar dispersa en algo productivo”.

Le digo que uno de los alquilados es buquenque; otro limpia pisos en un hospital, pero insiste en que él en sí no sabe cuál es la profesión de ellos. 

En “La integración social de las personas transexuales en Cuba”, Castro Espín dedica un acápite a “La transexualidad desde la interpretación de actores claves para una política”. La directora del Cenesex explica la importancia de que las personas, y en particular los decisores, se apropien de conocimientos en el campo de la sexualidad y los derechos sexuales. 

“A ellos los han llevado caminando en tacones y ropas de mujer por el medio de la calle hasta la estación de policía. Montaban un show allí. Vaya, no estaban preparados para entender a los travestis del barrio. Ellos (los policías) tienen la peor opinión de esas personas”.

Dice Agustín que a él también han venido a buscarlo varias veces para llevarlo a la estación de policía. Pero una visita a la Policía Nacional Revolucionaria y un encuentro con el Teniente Coronel Cristiá, jefe de una unidad policial de La Habana, no bastaron para confirmar o negar esta información. Las 37 detenciones arbitrarias que denuncia Agustín, si existieron, no han podido corroborarse porque los oficiales que dialogaron con esta reportera consideran que Agustín es un personaje muy negativo que no debería generar ningún interés mediático.

“La policía se me tiró cuando empecé a alquilar a los travestis”.

La escena, con más o menos variaciones, ha sido esta: una pintoresca caravana detrás de Agustín, guiados por la Policía Nacional Revolucionaria en su recorrido por la calle.

“Me han detenido arbitrariamente y han llevado a los travestis detrás de mí como para humillarme, para que yo desista, como para desestabilizarme moralmente y que yo no siga”.

La Bombonera en La Habana (Foto de Darcy Borrero Batista por Tremenda Nota)


Continuamos en los bajos del 318, Calle Industria entre Neptuno y San Miguel. El espacio es amplio y, Agustín, rodeado de copas, papeles, zapatos y fotos de Barack Obama, está sentado en una vieja silla. 

Le gusta este hombre, el primer afroamericano que llegó a la presidencia de Estados Unidos. Agustín también es negro, pero lo único que preside es La Bombonera; su país es la Bombonera. Todos los travestis y las trans de La Habana, dice Agustín, saben de este lugar. Pero repite que aun cuando lo suyo es darles espacio, solo admite a parejas fijas. Él mismo se pregunta, y no se responde: ¿a dónde van las travestis solteras? ¿Dónde “matan” el tiempo?

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Martí no fue trans ni cherna ni lesbiana, pero si lo hubiera sido, ¿qué?

‘Che de los Gays’ en 2015 travistió al héroe cubano

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Víctor Hugo Robles travistió a Martí en 2015 (Foto cortesía de Tremenda Nota)

Tremenda Nota es el socio mediático del Los Angeles Blade en Cuba. Esta nota salió en su sitio web el 11 de septiembre.

Víctor Hugo Robles es un periodista chileno, homosexual, comunista y activista por los derechos LGBTIQ+ que nació en 1969. Se inventó el personaje del “Che de los Gays”, que ha paseado como otra transgresión “roja” por varios países de América Latina.

El 16 de mayo de 2015, durante una Marcha contra la Homofobia y la Transfobia en Santiago de Chile, Robles vistió una estatua de José Martí con una bufanda de colores LGBTIQ+, además de pintarle los labios de rojo. Considerado como “vandalismo” por un amplio sector homófobo de la sociedad cubana, el gesto fue defendido por el artista como “una acción callejera”.

La foto del incidente no se hizo viral en Cuba hasta el 11 de mayo de 2019. Ese día la comunidad LGBTIQ+ marchó por calles de La Habana sin permiso de las autoridades, en respuesta a la cancelación de un desfile oficial promovido por el Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) y celebrado durante una década.

La marcha acabó reprimida por la policía. Hubo golpizas y detenciones arbitrarias. Los medios estatales de comunicación satanizaron el acto como una provocación pagada por el gobierno estadounidense para desestabilizar el país.

Robles, que había venido a Cuba otras veces como invitado del Cenesex, denunció el supuesto carácter “proimperialista” de la marcha, sin poder demostrarlo. Mariela Castro celebró esa opinión. Y fue entonces cuando su acción de feminizar a Martí fue denunciada en redes sociales y algunos medios alternativos como la profanación de un símbolo nacional.

Robles fue injuriado e incluso amenazado de muerte en varias ocasiones. Una de las instituciones no estatales que hizo público su rechazo a la acción, fue la Gran Logia de Cuba. Sin embargo, la declaración de los masones sugirió que la imagen fue tomada en Cuba y la relacionó con la marcha LGBTIQ+ del 11 de mayo.

En días recientes ha sido debatida nuevamente su foto del Martí disidente.

Una publicación del pasado 5 de septiembre en Facebook, realizada por el actor LGBTIQ+ Daniel Triana, fue atacada por compartir otra vez la imagen del Martí travestido. “Lo diré una y mil veces: Pintarle los labios a un héroe. Feminizar a un mártir macho. Reimaginar, intervenir un mito cambiando su género…no es ofensivo”, escribió el actor.

En los más de 100 comentarios que reaccionaron a la publicación, el discurso de odio dejó ver su garra muchas veces.

El usuario Gelasio Ortiz Vian afirmó: “Es ofensivo pintar los labios de Martí, porque la idea de hacer lucir a Martí como gay, es artificial y no se corresponde con su sexualidad”. “No entiendo la necesidad de feminizar o masculinizar a ciertas figuras para hacerlas tuyas… Por qué deconstruirlo… no entiendo la necesidad que para admirarlo tengas que llevarlo a tu terreno…”, opinó otra internauta.

Robles sencillamente, como si fuera un gesto fácil, intentó recontextualizar en su propio cuerpo la imagen de un hombre homofóbico y transfóbico que, sin embargo, es un símbolo de libertad para millones de personas en el mundo.

En mayo de 2014, el activista participó en la conga LGBTIQ+ organizada en La Habana por Cenesex. Iba al frente de la marcha con una foto del Che asesinado, enmarcada con plumas.  

La figura del Che carga con un karma imposible de digerir por sus seguidores fundamentalistas. Su cadáver, buscado durante mucho tiempo, fue encontrado en Bolivia el 28 de junio de 1997. Justo ese día se celebra en todo el mundo el Día del Orgullo LGBTIQ+. Ese año el Código Penal Cubano eliminó las últimas referencias discriminatorias hacia los homosexuales.

El “Che de los Gays”, como si no pudiera liberarse de ese karma, desautorizó la marcha del 11 de mayo de 2019 solo porque se hizo sin la aprobación del gobierno. Guevara, el machista histórico, se va y regresa.

La notoriedad de Robles en diversos círculos de opinión en la Isla es controversial. Su performance contiene una ambigüedad exótica. Es defendido desde el gobierno cubano en la voz de Mariela Castro mientras se trasviste en cuerpo y alma de una figura política notoriamente homofóbica y heteropatriarcal.

Para el fundamentalismo político cubano, como para cualquier fe nacionalista, los héroes no pueden ser otra cosa que machos-de pelo-en pecho-lomo-plateado y no se andan en mariconerías. Por lo tanto, el otro Martí, el Martí de labios pintados, significa una declaración de guerra, aunque el adversario sea un comunista chileno.

No nos molesta ni nos confunde un Martí con cuerpo de aborigen maya. No nos adultera un Martí de Fabelo o uno de Pedro Pablo Oliva. Pero se arremete todavía en Cuba contra un Martí que, al igual que Emiliano Zapata, calza tacones, viste una prenda con los colores de la bandera LGBTIQ+ o se pinta la boca de rojo.

La comunidad LGBTIQ+ se apropia con todo derecho y legitimidad de los héroes que quiere. Sale con ellos vestidos de lentejuelas a romper montes y ciudades. Los vomita con una voz platinada y censurada. Martí no fue trans ni cherna ni lesbiana, pero si hubiera sido, ¿qué?

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La paradoja talibán: Misoginia, persecución LGBTQ y sexo gay

Grupo fundamentalista islámico tomó Kabul el 15 de agosto

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Kabul, Afganistán, en julio 2021 (Foto cortesía del dr. Ahmad Qais Munhazim)

Tremenda Nota es el socio mediático del Los Angeles Blade en Cuba. Esta nota salió en su portal el 5 de septiembre.

Luego de la toma de Kabul por los talibanes, ocurrida el pasado 15 de agosto de 2021, la comunidad LGBTIQ+ y las mujeres afganas están enfrentando una alarmante crisis de sus derechos y libertades.

El grupo fundamentalista islámico alcanzó el poder en Afganistán luego de la huida del presidente Ashraf Ghani. “Hoy es un gran día para el pueblo afgano y los muyahidines. Han sido testigos de los frutos de sus esfuerzos y sacrificios durante 20 años. Gracias a Dios, la guerra en el país terminó”, señaló a Al Jazeera TV el portavoz político talibán Mohammad Naeem.

Con el nuevo gobierno, la situación de la comunidad LGBTIQ+ y de las mujeres afganas alcanzó la máxima alarma. Los talibanes, en ajuste a sus creencias, han impuesto un conjunto de normas que afectan, o incluso anulan, los avances en materia de derechos de estos dos grupos, regresándolos al anterior escenario de criminalización.

El pasado 27 de agosto, el periódico británico Daily Mail publicó un video anónimo donde un presunto gay afgano realizaba una denuncia. “Nos están cazando, nos prenderán fuego, decapitarán o apedrearán”, reveló la persona, que prefirió ocultar su identidad por motivos de seguridad.

Artemis Arkbary, activista LGBTIQ+ afgano residente en Turquía, comentó a ITV News que había contactado con una víctima reciente de los talibanes. “Están mintiendo. Los talibanes no han cambiado, su ideología no ha cambiado”, dijo. El comentario hizo referencia a la situación del reciente torturado, quién según el testimonio fue golpeado brutalmente y violado por dos talibanes.

Arkbary además señaló que la comunidad LGBTIQ+ afgana se encuentra asustada e intenta buscar refugio o escapar.

La Sharía es la ley basada en principios religiosos que justifican la violencia contra las mujeres y las personas LGBTIQ+. Ya estuvo vigente en Afganistán entre 1996 y 2001, cuando gobernaron los talibanes. En esa época se dispararon las violaciones de derechos humanos.

La situación de las mujeres es tan difícil como la que vive la comunidad LGBTIQ+. “La crueldad y violencia con la que los talibanes tratan a las mujeres son conocidas desde hace décadas por la comunidad internacional. Y al relacionarse con otros grupos terroristas, han aprendido nuevas técnicas de sometimiento que podrían convertir la vida de las afganas en una pesadilla”, sintetizó CNN.

Durante las últimas dos décadas, las mujeres en Afganistán llegaron a ocupar cargos públicos. Se les respetó generalmente la decisión de usar o no el velo islámico y pudieron estudiar sin obstáculos. Esos derechos quedaron suspendidos ahora.

La Asociación Revolucionaria de Mujeres de Afganistán (Rawa) emitó una lista de disposiciones legales que “ofrece solo un breve vistazo de las vidas infernales que las mujeres afganas se ven obligadas a llevar bajo los talibanes”. La propia organización declaró que “las mujeres no tienen importancia a los ojos de los talibanes a menos que se ocupen de la producción de niños, la satisfacción de las necesidades sexuales masculinas o las tareas penosas de las tareas domésticas diarias”.

De las 29 prohibiciones expuestas resaltan la negativa “total del trabajo de las mujeres fuera del hogar”, la que incluyó a las mujeres profesionales y que solo contempló como excepciones a “unas pocas doctoras y enfermeras” en Kabul.

A las mujeres les fue restringido el movimiento fuera del hogar sin compañía masculina, los mismo que ser atendidas por médicos del sexo masculino, además de asistir a instituciones educativas o aparecer en los medios de comunicación de cualquier tipo, detalló Rawa.

‘Los talibanes disfrutarán cazándonos y dándonos muerte’

Rameen, un trabajador de las Naciones Unidas y miembro de la comunidad LGBTIQ+, declaró al medio digital estadounidense Insider, que antes de la toma de Kabul se sentía en relativa seguridad, a pesar ser ilegal la homosexualidad en el país. La vida del joven de 37 años cambió abruptamente tras la ocupación talibán.

Por otra parte, un estudiante universitario de 21 años, Ghulam, comentó también a Insider que teme represalias contra su integridad física y manifestó su deseo de salir cuanto antes de Afganistán.

“No es exagerado decir que los homosexuales serán eliminados y exterminados por los talibanes, como hicieron los nazis” manifestó también a Insider el activista por los derechos de la comunidad LGBTIQ+ Nemat Sadat, residente en Estados Unidos y antiguo profesor de la Universidad Americana de Kabul, que se mantiene en comunicación constante con miembros de su comunidad que solicitan vías expeditas para escapar de Afganistán.

“Los talibanes disfrutarán cazándonos y dándonos muerte” dijo a Daily Mail otra persona LGBTIQ+ en una video llamada. Su rostro fue pixeleado para ocultar su identidad. Este afgano describió la crueldad con que son ultimados sus compañeros.

Confesó que muchos han preferido el suicidio ante la incertidumbre de las horas que viven. Su mejor amigo fue uno de los que se suicidó. “Intenté animarlo, darle esperanzas, pero no va a volver y no puedo olvidar ese momento. Vivía como una sombra y se fue como una sombra”, relató. 

Paralelamente a estas persecuciones, otro fenómeno ocurre de ocultamente en las filas de los solados religiosos. El escritor brasileño Lourival Sant’Anna, autor del libro “Viaje al mundo de los talibanes”, a partir de sus vivencias en Afganistán como reportero investigador confirmó que las relaciones homoeróticas son frecuentes entre los guerrilleros talibanes.

En declaraciones al medio alemán Deutsche Welle, el también analista de la CNN contó su experiencia en tierras afganas, donde las demostraciones amorosas entre soldados fundamentalistas eran comunes.

Según la mentalidad de los talibanes, sus comportamientos no eran homosexuales por encontrarse casados y tener hijos. 

“En ese contexto, la mujer tiene un papel en la generación y crianza de los hijos. Pero no hay mucha intimidad entre marido y mujer, no hay afinidad. La afinidad es entre hombres”, dijo el escritor. 

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Abre un espacio seguro para la población LGBTQ en El Salvador

Nació en mayo La Casa Rosada

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Grace Jiménez, izquierda, y Kevin Bonilla, los fundadores y de fondo las personas usuarias de La Casa Rosada (Foto de Ernesto Valle por el Washington Blade)

SAN SALVADOR, El Salvador — Con el objetivo de generar un espacio seguro en donde se pueda educar, crear y convivir, nació en mayo La Casa Rosada.

Es un lugar acogedor que se volvió realidad desde la visión de Grace Jiménez y Kevin Bonilla, ambos diseñadores gráficos y emprendedores, autodenominados amantes de las técnicas tradicionales del arte y de todos los colores del arcoíris.

“Nos identificamos con la discriminación que vive la comunidad LGBT en lugares públicos, pues somos de la comunidad; el poder estar en un lugar tranquilos con mi novio, sin temor que nos vayan a sacar o ver mal, también motivó a crear La Casa Rosada”, cuenta al Los Angeles Blade Bonilla.

Aunque existen algunos lugares de convivencia nocturna para la población LGBTQ en El Salvador, son pocos los espacios para esparcimiento y convivencia diurna.

“También hay mucha juventud LGBT que no puede ir a un bar o quiere otro tipo de actividades”, expresa Jiménez.

El reto que ambos emprendedores se pusieron desde un inicio fue decir abiertamente que eran de la población LGBTQ y que su proyecto iba enfocado para la misma población.

“Cuando pensamos en convivir y crear comunidad, es crear lazos en general y esto a veces solo es un día como yendo a la marcha y se acabó; pero acá es un espacio para generar esos lazos y permanecer en comunidad”, afirma Bonilla al referirse del porqué crear La Casa Rosada.  

“Me enteré por Instagram; por publicaciones que habían compartido y también los reels”, compartió con el Blade Watery, una usuaria de La Casa Rosada, evidenciando la principal herramienta de difusión que el equipo a utilizado para dar a conocer este espacio de convivencia para juventudes LGBTQ.

Desde sus inicios hasta el momento el momento, La Casa Rosada ha ido tomando forma a partir de diversos talleres que han podido impartirse en sus instalaciones, la mayor parte enfocados en el arte, pero sus fundadores no descartan la posibilidad de ir evolucionando, creando espacios de crecimiento en otras temáticas que atañen a la población LGBTQ. Sin olvidar que su principal herramienta de difusión han sido las redes sociales.

“Estamos tratando de abrir espacios más de convivencia y educación, siempre orientado a la comunidad LGBT, como conversatorios y charlas”, explica Jiménez una manera en cómo evolucionar el proyecto.

“En La Casa Rosada se siente un ambiente diferente, con energías positivas; tomando en cuenta que en nuestro país es bien difícil encontrar un espacio accesible y bonito”, comenta al Blade Ingrid, una usuaria de La Casa Rosada.

“En sus talleres no solo tratan de compartir un conocimiento, sino que están llenos de empatía, alegría y respeto cosas que es bien difícil encontrar hoy en día”, expresó Ingrid.

Un factor importante que logra hacer sentir acogidas a las personas usuarias de La Casa Rosada es la no discriminación por orientación sexual, identidad y/o expresión de género.

“Mucha gente nos pregunta si puede venir, aunque sean heterosexual; y claro que sí, lo importante es que no vengan con la mentalidad de ver mal a alguien o hacerle sentir mal”, aclara Bonilla.

“Me gusta porque crean un ambiente muy armonioso y agradable. Me puedo sentir tranquila estando con ellos. El lugar es muy hermoso, está bien decorado y lleno de plantitas”, asegura al Blade Watery.

La visión de estos amigos es tener un lugar propio, en donde se puedan realizar actividades con un espacio adecuado, donde puedan realizarse talleres en simultaneo y conversatorios; también un espacio para compartir con café y algunos bocadillos.

Por lo pronto La Casa Rosada comenzará desde septiembre un club de lectura llamado “El Libro Rosado”, donde comenzaran a leer “Ni puta, ni santa”, las memorias de la veneno; con ello pretenden que desde la lectura y la convivencia, se pueda cambiar y educar desde la diversidad.

“La misma gente nos dijo que había que hacer un club de lectura, netamente con literatura LGBT”, explica Bonilla.

Tanto Jiménez como Bonilla, esperan lograr establecer lazos con diferentes organizaciones de la población LGBTQ, para poder emprender proyectos en conjunto, tal como lo han hecho con la organización Espacios Seguros, generando nuevos conocimientos en temáticas que no manejan.

“Hay muchos jovencitos que a veces nos escriben con dudas y siempre es bueno tener alianzas más fuertes que puedan atenderles y solventar esas dudas”, comenta Jiménez.

La Casa Rosada tiene sus puertas abiertas a la inclusión, sus fundadores quieren que las personas se den cuenta que se puede tener un proyecto donde se diga abiertamente que se aceptan todo tipo de personas, indistintamente su orientación sexual, identidad y/o expresión de género; y que también este tipo de proyectos puedan replicarse en otros lugares del país, para llegar a aquellos jóvenes que no están en la capital y necesitan un espacio seguro de convivencia.

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