March 26, 2020 at 10:18 am PDT | by Esteban Guzmán
El coronavirus es una amenaza letal en Venezuela
(Photo by ruurmo via Flickr)

CARACAS, Venezuela — El coronavirus golpea con fuerza a Venezuela en medio de una emergencia humanitaria y política que se extiende hace años en un país donde la mayoría de las personas y principalmente la población LGBTQ es vulnerable.

“Nuestra situación de por sí es complicada, nos encuentra con un sistema de salud en malas condiciones, con una migración de médicos algo escandalosa, los hospitales están en muy malas condiciones, los médicos y las enfermeras se quejan constantemente de que no hay insumos”, alertó al Los Angeles Blade, Quiteira Franco, coordinadora general de Unión Afirmativa de Venezuela, una institución LGBTQ de ese país latinoamericano.

“El sistema de salud está totalmente desmantelado”, afirmó también al Blade, Tamara Adrián, una diputada trans de la Asamblea Nacional de Venezuela.

La congresista contó al Blade que “no hay medicamentos para enfermedades crónicas hace años en Venezuela proveídos por el Estado”.

A través de una llamada telefónica advirtió que “el vicepresidente de la dictadura afirmó que existían alrededor de 34.000 camas disponibles en Venezuela para la epidemia, cuando en realidad solamente existen alrededor de 85 camas de terapia intensiva con acceso permanente de oxígeno que se requiere para atender lo casos de coronavirus. Eso nos pone en una situación de altísima vulnerabilidad”.

“En estos días la dictadura también se ha encargado de poner presos a médicos y enfermeras que denunciaban la ausencia de instrumentos de bioseguridad como mascarillas, guantes y otros instrumentos en la mayoría de los hospitales de Venezuela, la respuesta de la dictadura ha sido que se los ha llevado presos y los ha llevado ante tribunales con cargos de traición a la patria”, dijo Adrián.

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Tamara Adrián es miembro de la Asamblea Nacional de Venezuela. (Foto cortesía de Tamara Adrián)

En Venezuela la mayoría de la población trabaja en el sector informal de la economía y frente a la cuarentena para evitar el contagio del coronavirus sus opciones de ingreso disminuyen.

“Aquí día a día se las ingenian para ganar dinero para el otro día, esto afecta al menos al 60 por ciento de la población, y eso nos preocupa mucho desde el punto de vista de que puede suceder con ellos en cinco, 10, 15 o 20 días cuando falten los productos y eventualmente el dinero que tenían se les agote. Esto es altamente preocupante porque estamos en un estado de vulnerabilidad”, lamentó la congresista.

“No están las condiciones de afrontar el coronavirus. La situación en el país es grave, muy grave. La población está pasando hambre”, subrayó Franco.

Similar preocupación comparte Giovanni Piermattei, presidente de Venezuela Igualitaria, otra institución de defensa LGBTQ.

“Venezuela como ningún país del mundo está preparada para una pandemia de estas magnitudes. Vemos cómo países llamados del primer mundo cómo Italia y España están a la cabeza en muertes y en toma de decisiones desafortunadas”, explicó Piermattei.

“El temor es el inevitable número de muertes que superaría de seguro a cualquier país de Europa y que se masifique la enfermedad a dimensiones devastadoras”, remató.

LGBTQ están vulnerables

En Venezuela las personas LGBTQ carecen de legislación y políticas públicas en todo ámbito.

“El coronavirus no discrimina y cualquiera puede contagiarse, sin embargo hay realidades que suman niveles adicionales de dificultad. La sociedad venezolana en su mayoría es altamente homofóbica, muchas personas LGBTQ+ al ser visibles hemos sido expulsadas de nuestros hogares. Tristemente es algo que sigue ocurriendo en el país y ante la pandemia del COVID-19 permanecer en casa es la única forma de garantizar que no se propague o se adquiera la enfermedad”, señaló al Blade Daniel Arzola, un “artivista” LGBTQ venezolano.

Por otro lado, Adrián denunció al Blade que “la población LGBTI en Venezuela escasea de todo derecho a diferencia de lo que sucede en la mayoría de los países de la región, hoy cuando vemos que México, Costa Rica, Colombia, Ecuador, Brasil, Uruguay, Argentina, Bolivia, Chile, entre otros, han de alguna manera han acogido, con diferencias sin embargo, el tema de los derechos iguales; en Venezuela no existe ningún tipo de reconocimiento de derechos para la población LGBTI”.

“Un estudio que realicé y publiqué en diciembre del año pasado es la encuesta comparativa con 300 personas LGBTI viviendo en Venezuela y 300 personas LGBTI viviendo en el extranjero. 10 por ciento de ellos son personas trans en cada uno de los dos grupos, 60 por ciento de gais, alrededor de un 35 por ciento de lesbianas y saldo se trata de personas bisexuales”, reveló.

La encuesta arrojó que los niveles de discriminación y violencia hacia las personas queer que viven en Venezuela, en promedio alcanzan un 75 por ciento. Siendo las personas trans las más afectadas.  

La diputada detalló que “en el tema de salud, la mayoría no tiene un seguro de salud, en promedio cerca del 65 al 70 por ciento carece de un seguro. Esto llega a un 100 por ciento en el caso de las personas trans y baja en el caso de los hombres gais al 48 por ciento, la cifra es elevadísima y alarmante ya que no tendrían en el caso de ser contagiados por el coronavirus acceso o cobertura en la desastrosa situación que hay en el sistema de salud en el país”.

Piermanetti explicó que “particularmente la población LGBTI vive una exclusión social histórica que no se compara con otros grupos, ya que sufrimos el rechazo y la discriminación en primera instancia en el seno de nuestros propios hogares”.

“La desigualdad y la discriminación no permiten que figuremos en políticas públicas con perspectiva de género y de diversidad sexual. Los prejuicios son un obstáculo en ese contexto”, añadió el activista.

“El peso de este estigma reposa en una vida cargada de culpa, miedo y vergüenza a ser y a existir en libertad plena”, concluyó Piermanetti.

También están en situación de vulnerabilidad, los niños, niñas y adolescentes LGBTQ. La mayoría de ellos “está acompañado de ese adulto mayor que es la abuela o el abuelo, con el cual viven y que dependen de las transferencias bancarias que eventualmente envían sus padres que están trabajando en el extranjero”, dijo Adrián.

“Probablemente con estas circunstancias esos padres no puedan seguir enviando a Venezuela recursos económicos porque la mayoría de los países se están paralizando y esos abuelos se encuentran dentro de los grupos de riesgo”, remató.

VIH+ sin tratamiento

El Blade ha reportado en distintas oportunidades que las personas VIH+ que viven en Venezuela están muriendo al no tener acceso a tratamiento de antiretroviral.

La crisis económica y política en Venezuela ha provocado a muchas personas VIH+ de salir del país. AIDS Healthcare Foundation el año pasado abrió una clínica en Cúcuta, una ciudad colombiana cerca de la frontera venezolana, para servir a personas VIH+.

Hace año no tenemos tratamiento de antiretroviral y se han atendido algunos casos individuales a través de ONG internacionales, pero el Estado venezolano no cumple con su función de distribuir sus antiretroviral y cuando lo hace, lo hace con antiretroviral provenientes de dudosa”, señaló Adrián al Blade.

Mientras que Arzola recalcó que “existe un gran desabastecimiento de medicamentos en Venezuela”.

“Según la ONG Acción Solidaria más de 79.000 personas dejaron de recibir antirretrovirales por lo que las muertes asociadas al SIDA han sido de casi 5.000 personas por año, por tanto miles de personas que viven con VIH están bajo niveles adicionales de estrés y depresión por miedo a lo que el COVID-19 pueda causarles ya que es sabido que los pacientes crónicos son población en riesgo” advirtió preocupado Arzola desde Minnesota, Estados Unidos.

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