July 13, 2020 at 1:58 pm PDT | by Yariel Valdés González
Dos hombres y un niño también son familia en México
Alan Daniel Alcántar Velázquez, izquierda, con su hijo de 4 años, Emiliano, y su esposo, Leonardo Daniel Vela Soria. (Foto cortesía de Alan Alcántar)

Desde que Alan Daniel Alcántar Velázquez y Leonardo Daniel Vela Soria contrajeron matrimonio, tres años y seis meses atrás, supieron que querían crecer, no solo como pareja, sino también como familia. Deseaban darle la oportunidad a un niño de vivir fuera de una casa hogar y anhelaban darse ellos mismos la oportunidad de probarse como padres. 

Sin embargo, el proceso para la adopción de parejas gays en México, especialmente en el estado sureño de Guanajuato, donde residen, es un derecho aún por conquistar, como mismo sucede con el matrimonio igualitario. En ese punto de la geografía mexicana las parejas del mismo sexo pueden unirse en matrimonio civil gracias a un amparo. En estos casos, la Suprema Corte da el visto bueno y ordena al Registro Civil a que lleve a cabo el casamiento.  

En referencia a la adopción, en enero del 2017, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) emitió la tesis jurisprudencial 08/2017 titulada “Derecho a la vida familiar de las parejas del mismo sexo”. Esta respalda el derecho de las parejas LGBTQ no solo de casarse, sino también de procrear, adoptar y criar niñas y niños. 

Relativamente, todos aquellos estados que ya hayan aprobado leyes a favor del matrimonio igualitario también deberían respetar el derecho de estas parejas a adoptar. No obstante, todavía hay autoridades que le niegan estos derechos a la comunidad LGBTQ, respaldándose en los Códigos Civiles estatales.

Eso lo saben muy bien Alcántar y Vela porque lo vivieron en carne propia. Luego de dos años finalmente pudieron abrazar a Emiliano, un pequeño de cuatro años de edad que les fue dado en adopción, tras un proceso que por momentos les quitó el aliento, pero nunca la esperanza. 

El Los Angeles Blade conversó en exclusiva con esta joven pareja, que se convirtió en la primera familia homoparental de Guanajuato.

LOS ANGELES BLADE: ¿Por que se deciden a formar una familia?

ALCÁNTAR Y VELA: Desde que nos casamos teníamos la inquietud de agrandar nuestra familia y vimos la opción de adoptar. Decidimos hacerlo para darle la oportunidad a un menor de tener una familia y que tenga más oportunidades en la vida para crecer en todo los ámbitos, y para poder darnos la oportunidad de criar a un menor.

BLADE: ¿Como fue el proceso para la adopción de Emiliano?

ALCÁNTAR Y VELA: Todos los trámites los hicimos en la oficina del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) de Guanajuato capital. Comenzamos el proceso en febrero de 2018 y en septiembre de ese mismo año nos citaron para entregarnos un certificado de idoneidad, que afirma nuestra aptitud para adoptar hasta un par de hermanos de sexo indistinto, de cero a siete años. Estábamos súper felices con la respuesta y ahí nos dijeron que podíamos seguir el trámite de adopción.

Entregamos nuestros papeles el mismo septiembre de 2018 y nos comentaron que estaríamos en una lista de espera. En enero de 2019 nos hablan de DIF León y nos dicen que nuestro perfil empata con el de un menor. Nos propusieron conocerlo y dijimos que sí. Nos platican un poco de Emiliano y nos dan una fotografía. Nos dicen que vayamos preparando su recamara, que le compremos ropa y que tengamos todo lo que él necesita porque en abril lo conoceríamos. Un día antes de conocerlo llamamos al DIF para ponernos de acuerdo en la hora y el lugar y ahí es cuando nos dicen que la casa hogar se está portando un poco mal con ellos, que nos tenemos que esperar …

BLADE: ¿Qué sucedió exactamente?

ALCÁNTAR Y VELA: A los dos días nos dieron una cita con el DIF de León y el personal del área de adopciones nos explica que se va a detener todo el proceso, que lamentablemente somos una familia homoparental y que todas las personas se les van a venir encima y que qué les van a decir a las demás familias. Al salir hablamos con nuestros abogados y les platicamos lo que estaba pasando. Ellos se empezaron a mover legalmente aportando todas las pruebas que teníamos de que nos estaban discriminando por ser una familia homoparental. 

Esta pelea legal duró siete meses hasta que el juez dio la resolución a favor de nosotros y le dice a DIF que no tienen por qué detener el proceso, que sigamos con todo lo que ya se había hecho. Entonces se reanudó todo y nos dieron cita para ya poder conocer a Emiliano. Un día antes de conocerlo nos hablan de DIF Guanajuato, para decirnos que nos tenemos que esperar porque la casa hogar no nos quería recibir para conocer a Emiliano por ser una familia homoparental. Entonces, movieron a nuestro hijo a otra casa hogar. En noviembre de 2019 por fin lo pudimos conocer y en diciembre ya se pudo ir a nuestra casa definitivamente. En marzo de 2020 nos dieron la adopción plena, donde ya legalmente es nuestro hijo, y en abril nos entregan su acta de nacimiento ya con nuestros apellidos.

BLADE: ¿Cómo recuerdan ese primer encuentro con su hijo?

ALCÁNTAR Y VELA: El primer día que llegamos a la casa hogar estábamos nerviosos porque no sabíamos cómo iba a reaccionar. Lo llevaban cargado y en cuanto nos vio le dio un poco de risa y estaba todo avergonzado. Después estuvimos en un cuarto donde estaban los psicólogos, y comenzamos a jugar. Desde ese momento todo cambió. Parecía que nos conocíamos de hace mucho tiempo. Se desenvolvió súper bien. En los días siguientes empezó a cantar y los psicólogos estaban muy asombrados, pues nos comentaron que casi no hablaba, que esto demostraba que se sentía muy bien con nosotros.

BLADE: ¿Qué les enamoró de Emiliano?

ALCÁNTAR Y VELA: Todo. Desde el primer día que lo vimos en la foto se veía tan pequeñito y con esos ojos tan hermosos que tiene. Cuando lo vimos físicamente es indescriptible lo que sentimos. Todo en él es muy lindo. Es súper amoroso. Le gusta jugar muchísimo. Tiene un ángel muy grande, que te roba con solo verlo.

BLADE: ¿Cuanto les ha cambiado la vida luego de que viven con su hijo?

ALCÁNTAR Y VELA: Totalmente. Andamos todo el día corriendo de un lado a otro. Nos despertamos más temprano. Nuestra alimentación es más balanceada y ahora sí somos más estrictos en los tiempos de comida. En la mañana lo cuida mi esposo (Dani) y en las tardes yo, porque también los dos trabajamos. Ha sido un cambio radical, pero vale la pena. Estamos muy felices.

BLADE: ¿Qué satisfacciones e insatisfacciones les ha traído ser la primera pareja homoparental en adoptar en Guanajuato?

ALCÁNTAR Y VELA: Mucha satisfacción al ver que tanta gente nos mande mensajes diciéndonos que también quieren adoptar, que tenían miedo, pero que nosotros les damos mucha esperanza y también que te digan que somos una inspiración, que se animaron a salir del closet porque quieren tener un vida llena de alegrías, es de verdad muy hermoso. 

De insatisfacción en realidad no porque a donde hemos ido y donde nos desenvolvemos nos han felicitado por lo que hemos logrado. Probablemente sí también hay muchos mensajes de odio y que no comparten nuestra alegría, simplemente no los tomamos en cuenta. Nosotros sabemos que estamos haciendo las cosas bien, como debe ser. Sabemos quiénes somos, qué queremos, y sabemos hacia dónde vamos, y con eso nos quedamos: con todo lo bonito que estamos viviendo.

BLADE: ¿Cuales han sido los momentos más difíciles que han tenido que superar?

ALCÁNTAR Y VELA: Definitivamente la discriminación porque jamás nos había pasado algo similar. En todo nuestro entorno, en nuestro trabajo, en nuestra familia, siempre nos hemos dado a respetar y siempre hemos recibido ese respeto. Otro momento duro fue cuando sentíamos la angustia de que tal vez no podríamos ver a nuestro hijo solo por ser una familia homosexual y que el prejuicio de las personas pudiera más que lo que marca la ley.

BLADE: ¿Qué le recomendarían a las parejas que como uds desean formar una familia?

ALCÁNTAR Y VELA: Que no se dejen guiar por los prejuicios de las demás personas, que cumplan todo lo que anhelan, que si les nace del corazón hacerlo, vale muchísimo la pena. La recompensa de tener a un hijo es muy grande, que te diga papá te quiero mucho, que te diga somos una familia y nos queremos mucho, eso te llena la vida de alegría y te hace seguir adelante, para seguir luchando por nuestros sueños.

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