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Activista LGBTQ cristiano en Cuba: ‘El Código de las Familias es innegociable’

Adiel González Maimó conversa con Tremenda Nota

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Tremenda Nota es el socio mediático del Washington Blade en Cuba. Esta nota salió en su canal de YouTube el 4 de enero.

Adiel González Maimó es un conocido activista LGBTIQ+ cubano. Además es un pastor cristiano, recientemente egresado del seminario.

Conversó con Tremenda Nota sobre el proyecto de Código de las Familias.

“El Código de las Familias es un proyecto que trasciende las expectativas que teníamos del gobierno”, comentó. “Nunca creímos que pudiera verdaderamente representar las demandas que por años exigimos”.

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‘Un momento fundacional’: La comunidad LGBTQ+ recuerda el tercer aniversario de la manifestación del 11 de mayo de 2019

Fue la primera marcha independiente de la comunidad en la isla

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Marcha LGBTQ del 11 de mayo de 2019 (Foto cortesía de Alba Graciela/El Estornudo)

Tremenda Nota es el socio mediático del Washington Blade en Cuba. Esta nota salió en su sitio web el 11 de mayo.

LA HABANA — La plataforma 11M, un grupo independiente de activistas LGBTIQ+, convocó este miércoles a un ‘tuitazo’ para conmemorar el tercer aniversario de la marcha del 11 de mayo de 2019, que fue reprimida por la policía, y el segundo de la fundación de la propia organización.

Las etiquetas usadas por la plataforma y numerosos activistas se han referido a la necesidad de tener una ley de identidad de género en Cuba, a la aprobación del Código de las Familias, y también solicitaron la libertad de Brenda Díaz, una mujer trans sancionada por participar en las protestas masivas del 11 de julio de 2021.

La marcha LGBTIQ+ de 2019, por su parte, ha sido considerada la primera manifestación independiente, numerosa y pacífica, ocurrida durante las últimas décadas en Cuba. Tras esa experiencia, en 2020, un grupo de artistas se reunió frente al Ministerio de Cultura con el fin de presionar a las autoridades para que dejaran de perseguir a el arte que se produce fuera de las instituciones estatales.

La ruta de resistencia ciudadana que condujo al 11 de julio de 2021, cuando salieron a las calles miles de personas en todo el país con reclamos para el gobierno, también está conectada con la marcha LGBTIQ+ de 2019.

Aunque la propia Mariela Castro, directora del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) acusó a los manifestantes de haber organizado ‘un show convocado desde Miami y Matanzas’ con apoyo de funcionarios estadounidenses, los activistas han defendido el carácter auténtico de los incidentes del 11 de mayo.

“La conga que daba la señal de arrancada, durante 11 años, a la Jornada Cubana de Lucha contra la Homofobia y la Transfobia coordinada por el Cenesex, había sido suspendida bajo razones de escaso peso y dudosa credibilidad”, contó el escritor y activista Norge Espinosa en un artículo para Tremanda Nota.

Dice Espinosa que la iniciativa de marchar “se creó a velocidad de relámpago” como respuesta de la comunidad LGBTIQ+, que “a pesar de avances y un grado creciente de visibilidad”, había visto cómo el gobierno evitaba legalizar el matrimonio igualitario en la Constitución de 2019.

El activista Isbel Díaz Torres, que detenido por la policía para que no marchara el 11 de mayo, tuiteó que “el #11M vino a consolidar una verdaderamente existente Comunidad LGBTIQ cubana”, y lo definió como “un momento fundacional”.  

La ‘conga’ cancelada por cuarta vez

En este 2022, luego de dos años suspendida por la pandemia de covid-19, el Cenesex anunció las XV Jornadas Cubanas contra la Homofobia y la Transfobia con el tradicional desfile LGBTIQ+ por las calles de La Habana.

No obstante, tras los sucesos del Hotel Saratoga, Mariela Castro informó en sus redes sociales que se decidió, “de manera consensuada”, cancelar la “conga” por cuarto año consecutivo.

Mariela precisó que solo se suspenderían las actividades de las Jornadas que tienen “carácter festivo”, mientras que se mantendrán las “acciones de diálogo científico y activismo social”.

Ante la cancelación de la “conga”, la plataforma 11M dijo a Tremenda Nota que “el 17 de mayo las personas LGBTIQ+ de Cuba no tenemos nada que celebrar (a menos que sea un cumpleaños)”.

La escritora y activista Mel Herrera puntualizó: “La lectura que desde la cisheteronorma se hace de nuestras identidades disidentes: somos identidades festivas, somos solo un divertimento. Esa es nuestra misión y para lo que nos reclama la gente que dicta y sostiene la norma”.

Los activistas de 11M coinciden en que el 17 de mayo, Día Internacional contra la Homofobia, la Bifobia y la Transfobia, lo que corresponde es una marcha de carácter político donde se presenten exigencias al gobierno cubano.

Entre las peticiones mencionadas en Twitter por el artista visual y activista Roberto Ramos Mori, se encuentra la de #LibertadParaBrendaDíaz, que fue condenada a 16 años de prisión por los sucesos del 11J.

Ramos Mori mencionó en un tweet la necesidad de que se aplique finalmente el programa de educación sexual integral que el gobierno postergó en 2021 tras la presión de varios grupos cristianos.

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¿Cómo fueron las consultas populares del Código de las Familias en Cuba?

Tremenda Nota habla con participantes por todo el país

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(Foto de Michael Key por el Washington Blade)

Tremenda Nota es el socio mediático del Washington Blade. Esta nota salió en su sitio web el 29 de abril.

LA HABANA — Ya terminaron las consultas populares del proyecto de Código de las Familias, se informó este martes en el IV Pleno del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC).

La noticia no ha tenido gran relevancia en los medios cubanos hasta el momento.

Aquí examinamos los hitos del proceso.

¿Quiénes, cuándo y cómo?                                       

La convocatoria a consulta popular del proyecto de ley se adoptó por votación unánime en una sesión ordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) el 21 de diciembre de 2021, y comenzó el 2 de febrero del 2022.

El proceso se programó en tres fases que comprendieron la consulta popular propiamente, la entrega de informes de propuestas a la Comisión Redactora y la elaboración del proyecto final que debe presentarse en mayo a la ANPP.

La consulta popular llegó a todos los municipios y barrios. En total se realizaron más de 79.000 reuniones en todo el país. El número de electores participantes fue de alrededor de 6 millones 500.000 personas.

Las intervenciones fueron más 330.000, se informó en el Pleno del PCC. Los que decidieron compartir sus opiniones y sugerencias hicieron más de 397.000 propuestas, que significan 5 en promedio por cada reunión.

Según Cubadebate, el 61 por ciento de las propuestas fueron favorables al proyecto de ley. Si bien la cifra sugiere el predominio del Sí en el próximo referendo, hay que evaluar con cautela este resultado. Se trata, en efecto, de la mayoría de las propuestas realizadas en las consultas populares, pero solo un pequeño número del total de electores intervino en las reuniones.  

En estas consultas pudieron participar los electores definidos en la ley vigente. Incluso se admitieron las sugerencias de cubanos residentes en el extranjero, aunque a la larga solo un número pequeño compartió sus opiniones a través de las vías habilitadas por el Ministerio de Relaciones Exteriores (Minrex).

Se estima que alrededor de 2 millones de cubanos viven fuera del país. De ellos, solo 26.740 electores participaron en la consulta. Más de la mitad eran miembros del cuerpo diplomático o de las misiones médicas cubanas.

Según el Cen, las opiniones emitidas por los electores no tienen efecto vinculante. Según el jurista Raudiel Peña Barrios, esto significa que “las opiniones expresadas durante la consulta no tienen que ser tomadas en cuenta por el gobierno”.

Las propuestas se podían realizar por escrito u oralmente, y en ningún caso debían ser discutidas o debatidas. Las posibilidades de propuestas eran “modificación”, “eliminación”, “adición” o “dudas”.

En correspondencia con el cronograma del proceso, el 10 de marzo de 2022 el Consejo Nacional Electoral (Cen), entregó el primer informe de propuestas. Hasta ese momento, se habían realizado 210.786 propuestas y de ellas de procesaron 210.142.

Alina Balseiro Hernández, presidenta de la Comisión Electoral Nacional, explicó en ese momento a Cubadebate que “para conformar las propuestas tipo recogidas en el informe que se entregó a la comisión redactora, se asociaron las propuestas idénticas y aquellas que tenían redacción diferente, pero que se referían a igual criterio u opinión. Además, fueron eliminadas las propuestas que resultaron inconsistentes y no contaban con la argumentación necesaria para ser evaluadas con posterioridad”.

Con este criterio, se presentaron a la Comisión Redactora en ese momento 5.237 propuestas tipo.

Según el cronograma del proceso, este 30 de abril el Cen debe entregar el segundo informe de propuestas a la Comisión Redactora. Para mayo, la Comisión Redactora debe entregar a la ANPP un proyecto que el organismo someterá a aprobación.

Para que se considere aprobado el Código de las familias, deben votar por el Sí la mayoría simple de los electores cubanos, es decir, la mitad más uno. En el referendo constitucional de 2019, había 8 millones 705.723 electores en Cuba.

Hasta el momento, sigue sin informarse la fecha exacta en que se realizará el referendo.

¿Qué se discutió en las consultas populares?                      

Desde la inclusión del matrimonio igualitario en el proyecto constitucional de 2019, los espacios de debate público atestiguaron una fuerte pugna dentro del seno de la sociedad civil y diferentes organizaciones religiosas.

Con la publicación del proyecto del nuevo Código de las Familias y las posteriores consultas populares, este debate tomó una nueva dimensión que indujo a un accionar más fuerte de los activismos LGTBIQ+ y feministas.

Por otra parte, hubo un posicionamiento férreo de los sectores antiderechos del fundamentalismo cristiano, que incluso se manifestaron en televisión nacional.

Aunque el código es una ley revolucionaria en muchos aspectos, el tema de la responsabilidad parental ha acaparado buena parte de la polémica. Además de lo novedoso del término para una sociedad con esquemas de crianza autoritarios, la responsabilidad parental es una noción que tanto el fundamentalismo cristiano como algunos sectores de la oposición en Cuba han instrumentalizado para deslegitimar los cambios medulares que trae el Código.

Tremenda Nota conversó con varios participantes en las consultas populares para conocer, de primera mano, las tendencias principales de los planteamientos y el ambiente en que se produjeron las reuniones.

Katherine Fonte Rivero, estudiante de Veterinaria, La Habana

Las opiniones fueron 100 por ciento favorables al Código. Yo vivo en la zona del Cristo, a dos cuadras de Obispo, un lugar interesante, repleto de turistas y de policías, uno junto con el otro, pero también es un lugar donde hubo muchos problemas con las drogas hace algunos años.

La gente, gracias al turismo, ha ido encontrando fuentes de trabajo y se han regulado un poco los problemas con las broncas y los robos. Se ven menos. Entonces, esto es una mezcla rara entre un mini progreso gracias al turismo y gente de barrio 100 por ciento.

Ese día específico de la reunión eran personas mayores nada más, de más de 40 años. Los únicos jóvenes éramos yo, mi novio, mi hermano y otra amistad de nosotros. Nadie estaba para eso, a quién le iba a interesar.

Había unas 40 personas. Casi nadie fue, teníamos un montón de sillas vacías. La abogada que nos tocó era una mujer joven que de verdad tenía ganas de que la gente entendiera. Lo explicó punto por punto. Hasta las personas más ancianas entendieron perfectamente de lo que iba todo.

Nadie dijo nada en contra y hasta una señora de 70 años se paró a decir con un papel muy grande que este era un código de amor, de inclusión, unas palabras que tú no te imaginas que va a salir de una mujer de 70 años.

La gente lo apoyó de forma espontánea y real, más allá del hecho de acatar la orden del gobierno. Hubo gente que se paró y dijo, por ejemplo, “mi hija se fue del país cuando mi nieta era muy pequeña y yo tuve que criar y no podía ejercer ningún poder legal sobre ella” o “yo vivo solo, me interesa esto”.

Yoelkys Torres, activista LGBTIQ+ y coordinador del proyecto AfroaAtenAs, Matanzas

Participé en dos de las reuniones de la circunscripción 34 del consejo popular de Pueblo Nuevo, en Matanzas. El espacio utilizado fue la entrada del Callejón de las Tradiciones precisamente por las informaciones que durante un par años he estado mostrando sobre el Código de las Familias y su posible aprobación.

Había un 50 o 45 por ciento de las personas que debían estar y es que la gente es reacia a las reuniones, y tienen niveles de preocupación más importantes que el Código. Muchas personas no sabían ni lo que era.

Esto un barrio obrero y marginalizado de clase media y baja, y digamos que la mayoría de la población es de personas mayores, muy pocos jóvenes y muy pocos niños. Había dos o tres jóvenes si acaso.

La jurídica trató la mayoría de los aspectos generales del Código y la gente de aquí, como ya tiene un nivel de formación por el trabajo que nosotros hacemos, estaba muy de acuerdo. El único desacuerdo que chocó en ambas reuniones es que niños de 12 años tuvieran facilidad testamental.

No hubo ningún fundamentalista, a pesar de que tenemos una iglesia cerca. En ningún momento yo tuve que intervenir, incluso las autoridades que vinieron me pidieron hablar, pero expliqué que no era necesario porque todo el mundo estaba muy consciente.

Sí hubo varias personas en otros lugares, inclusive miembros del Partido Comunista de Cuba, que se opusieron totalmente al Código.

José Alejandro Estévez Santos, estudiante de Medicina, Las Tunas

Participé en dos reuniones, la que tocaba aquí en mi barrio, el reparto Aurora, y en la de mi brigada en la universidad. Vivo hace poco tiempo en este barrio, por eso no sé cuántas personas estaban convocadas. En la universidad sí hubo mucha participación: de 27, unos 23 o 24.

El barrio en el que vivo es residencial. Tiene una gran concentración de clases medias y altas, sobre todo media, aunque hay sus excepciones. Casi todos los que estuvieron presentes en la reunión de la circunscripción eran personas de más de 50 años.

Ese día, la delegada leyó un papel donde parece que estaban los temas más candentes y no hubo nadie en contra. Algunos salieron a explicar la importancia de aprobarlo, pero casi nadie había leído el texto y casi nadie participó tampoco. Creo que fui el único. Los dos o tres que participaron lo que hicieron fue repetir la propaganda de la televisión y los medios estatales.

En la brigada había un desconocimiento total, el único que tenía noción del Código era yo. De los pocos que sabían, lo que sabían era que había matrimonio igualitario, adopción…

En mi intervención traté de explicar lo novedoso del texto. En ninguno de los dos espacios hubo fundamentalistas. Cuando la Constitución sí, en ese momento algunos estudiantes se pararon y la cosa fue fuerte. También los marcos de discusión de ese momento fueron más amplios, por ejemplo, en la universidad fue a teatro lleno.

Indira González Rodríguez, Villa Clara

He estado en dos en dos consultas. En la primera fue en Santa Catalina, en la ciudad de Santa Clara, que si bien no es de la zona céntrica de la ciudad, tampoco es lo que el argot político y mediático considera vulnerable o marginalizado.

Era un grupo heterogéneo, pero predominaban personas entre 40 y 60 años, además de cuatro o cinco jóvenes que iban acompañando a sus padres o madres.

Hablaron de los términos y novedades más importantes respecto la ley vigente. La expresión generalizada para mí era que las personas tenían un profundo desconocimiento del proyecto, de los términos y las novedades que se estaban planteando en relación con el vigente.

Yo creo que no era desinterés o apatía, porque las personas expresaron a viva voz que les hubiera gustado poder leer el documento para formular un criterio, porque lo que te cuentan en la TV o en la radio, pasado por el tamiz de periodistas o expertos, es insuficiente.

La disponibilidad de tabloides aquí era muy baja. Las consultas comenzaron el 1 de febrero a las 8 de la noche y la distribución de los tabloides empezó ese día por la mañana. Para la edad del auditorio que había, tener el tabloide era importante si se aspiraba a una reunión de calidad. La alternativa era que el dúo de juristas explicara título por título los aspectos más novedosos, pero las personas tenían que haber leído.

La otra reunión fue en mi centro laboral y los jóvenes éramos mayoría. Aquí hubo muchas dudas con la autonomía progresiva, la crianza positiva, la responsabilidad parental. Por otra parte, estuvo lo patrimonial, el régimen económico del matrimonio.

Una de las propuestas fue mía y tuvo que ver con la protección familiar a las infancias trans, porque aunque se habla de la protección a las niñas, niños y adolescentes me parece que la práctica ha demostrado que se debe ser más explícito en cuanto a la protección de comunidades históricamente vulneradas.

Giselle Ordóñez, bartender, La Habana

Soy del Consejo Zamora-Cocosolo, Marianao, un barrio obrero de La Habana con zonas marginadas. A la reunión asistieron aproximadamente 80 personas, cifra récord, nunca habían salido tantos vecinos. Casi todo el tiempo en silencio, escuchando atentos.

Se leyeron y aclararon todos los artículos y en especial, los concernientes a responsabilidad parental y el matrimonio igualitario. Yo hablé del tema responsabilidad parental y la necesidad de explicarlo a fondo, porque ese cambio de nomenclatura no afecta ni la tutoría de los menores ni la guarda y custodia. Se aclaró ese punto y todos quedaron satisfechos.

Luego de terminar la reunión, la gente se quedó con dudas sobre los temas patria potestad y responsabilidad parental. Y lo otro, el tema del orden de los apellidos.

Nada de mencionar el tema del matrimonio igualitario ni la conformación de las familias homoparentales, porque la verdad es que en este barrio hay varias familias y parejas de hecho que son homosexuales y varias trans que son reconocidas y bien aceptadas en el barrio, incluso muy queridas por todos los vecinos. En eso, mi “charquito” tiene 100 puntos.

La muchacha, estudiante de Derecho, explicó bien resumido y conciso cada título del proyecto. Lo único a destacar es que un buen por ciento de los vecinos, no ha consultado el documento por no tenerlo a su alcance. Deficiencia tremenda, porque de haberlo leído todos, hubiéramos tenido un debate productivo. Por ahora, lo que más se necesita es que la mayoría lea el documento.

Yadira Álvarez Betancourt, profesora, La Habana

Yo soy del consejo popular Santa Felicia, en Marianao, un barrio obrero con muchos trabajadores informales.

A la reunión fueron menos personas de las que debían, unas 15 de 30 o 40 que hay en la manzana. La edad oscilaba entre 20 y 70 y pico de años aproximadamente.

Se hizo un paneo general de todos los capítulos del Código. La gente pidió aclaraciones sobre todo en temas de herencia, propiedad, adopción, manutención y atención económica a personas vulnerables, niños, ancianos y discapacitados.

Aquí hay muchísimas madres solteras con más de un hijo, cuidadoras de discapacitados y abuelos cuidando nietos porque los hijos se han ido del país, y por eso surgieron esos temas. En general estuvieron a favor una vez aclaradas las dudas.

Hubo dos fundamentalistas en contra del matrimonio igualitario y del reconocimiento de las familias homoparentales, pero se los “comieron”, y se callaron.

Aquí hay varias personas de la comunidad LGTBIQ+ a quienes se les aprecia mucho y por eso la gente empatiza con ellos, con sus machismos y sus chistes tontos que hay que deconstruir, pero hay mucho menos rechazo que antes. Las preocupaciones de las personas de estos barrios son otras.

Yo hablé sobre todo de la necesidad del reconocimiento de todos los tipos de familias y los derechos de todas las personas a tener vidas familiares, a mantener los vínculos con sus familias de origen.

Aquí en la zona viven varias personas de la comunidad LGBTIQ+ que han sido expulsadas por sus familias de origen y se les impide ver a sus abuelos y sobrinos.

Me sorprendí muchísimo. Pensé que iba a ser más complicado porque yo vivo a tres cuadras de la Liga Evangélica de Cuba y es un lugar de mucho tráfico de personas haciendo proselitismo, pero no pasó nada. Hubo dos budistas, algo muy interesante, y dijeron que todos los derechos deben ser respetados para que haya paz.

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Brenda Rosales es la primera funcionaria trans del gobierno de Bukele

Ella trabaja en el Ministerio de Cultura de El Salvador

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Brenda Rosales (Foto cortesía de Brenda Rosales)

SAN SALVADOR, El Salvador Brenda Oriana Rosales Navarro, licenciada en Artes Plásticas de la Universidad de El Salvador (UES), de 44 años, ha trabajado como diseñadora, escultora y pintora bajo el seudónimo BORN desde mucho antes de graduarse. Actualmente trabaja en el Ministerio de Cultura en la Dirección General de Género y Diversidad, articulado con el Instituto Nacional de la Juventud (INJUVE).

“Mi trabajo de incidencia para tener un cargo público inició cuando comenzó todo esto de un nuevo partido con una nueva visión de darle un enfoque diferente a lo que es política”, así expresó al Washington Blade Rosales al recordar cómo es que ha logrado cumplir algunas metas, agregó además que al ver el trabajo del aquel entonces alcalde de San Salvador, Nayib Bukele, estaba realizando en el Centro Histórico e igual al que había hecho en Nuevo Cuscatlán, fueron razones que le ayudaron a decidir que quería seguir ese patrón de trabajar para la población.

Lo principal que llamó su atención fue ser parte de un cambio, compartiendo su conocimiento desde su experticia.

“Comencé a trabajar en servicios sociales en mi comunidad con el partido que se estaba formando, Nuevas Ideas, así me fui dando a conocer y de alguna manera mi trabajo en territorio”, comenta Rosales, sobre todo al recordar su trabajo en las comunidades, pues asegura que esto le dio la visibilidad y el reconocimiento.

Estos trabajos en comunidades no eran remunerados, pero en sus palabras le sirvieron para adquirir experiencia.

“La política es trabajar para la población”, agrega.

Cuando comenzaron a llamar a las personas que estarían en el gabinete de Bukele y en diferentes instituciones autónomas del Estado, fue el momento en que le ofrecieron aplicar al puesto de una jefatura, dada su hoja de vida y experiencia, cumplía con los requisitos; en ese momento aplicó al puesto de subdirectora de inclusión social, ambiental y cultural, en el INJUVE y afortunadamente quedó.

“Al principio no lo podía creer porque eran tres temas muy diferentes y de bastante compromiso”,  mencionó Rosales, pues tenía que trabajar el tema del medio ambiente, la cultura con el arte que tanto le apasiona y la inclusión social de poblaciones históricamente excluidas, entre ellas la población LGBTQ+. “Cuando me presenté a la entrevista me llamaban con el nombre tal y como me identifico”, este fue un detalle importante para Rosales, pues en todo el proceso de selección jamás se sintió discriminada.

Cuando trabajó con la primera directora del INJUVE para el actual gobierno, Marcela Pineda, todo fue muy bien para ella, pues nunca tuvo ningún problema; al momento que Pineda optó en postularse para diputación y también quedó en las elecciones internas, se realizó una reestructuraron en las jefaturas del instituto. De acuerdo con Rosales, con las nuevas jefaturas del INJUVE, se dieron una serie de situaciones complejas para bastante personal de la institución.

“Por mi parte recibí discriminación y acoso laboral, a tal grado que me pidieron dejar el cargo”, recuerda Rosales al hablar con el Blade, además aseguró que al tener tanta insistencia terminó aceptando la solicitud, hoy en día trabaja como enlace interinstitucional como técnico especialista con el Ministerio de Cultura.

Tanto en su cargo anterior como en el actual, Rosales debe mantener contacto con las organizaciones LGBTQ+ del país y comenta que a pesar de haber tenido temas de desacuerdo por el actuar del gobierno, el trabajo se lleva muy bien.

“Pienso los gobiernos anteriores nunca tuvieron a una persona trans en un cargo tan visible porque a la gente le genera choque”, Rosales hace mención a ello pues asegura que las personas trans son la cara de la población LGBTQ+, pues ellas y ellos no pueden ocultarse como a veces hacen las personas gays, lesbianas y bisexuales. Pese a los cambios que se dieron en términos de puestos laborales, Rosales valora el hecho que aún se encuentra trabajando en el área pública.

Rosales es la primera funcionaria trans con este gobierno, y asegura que se ha destacado por trabajar con las comunidades, las alcaldías y con las organizaciones juveniles. Entre las articulaciones que ha realizado, fue fomentar trabajos culturales que involucraran en su momento al INJUVE y la UES desde la Escuela de Artes.

“La licenciada Sandra Lorena Benavides de Serrano, vicedecana de la Facultad de Humanidades de la Universidad de El Salvador, me abrió las puertas para hablar de los proyectos en favor de las juventudes”, lamentablemente con la pandemia y luego con los cambios de dirección tuvieron que pausarse los proyectos plateados con esta institución de educación superior. 

Pese a todo lo sucedido la UES ya conocían el trabajo hecho y el que estaba realizando Rosales, en ese contexto la universidad estaba preparando una mención honorífica para estudiantes sobresalientes que ese había graduado en diferentes años y que han puesto en alto el nombre de la institución educativa.

“Tuve el honor de haber sido tomada en cuenta para ello gracias a la promoción de la vicedecana Benavides de Serrano”, agrega que le mencionó, al momento de proponerla, ninguna de las personas involucradas se opuso.

Al ponerse en contacto con Rosales, la universidad le consultó el nombre con el que quería saliera su diploma, a lo que ella expresó que el nombre según DUI no la representaba y que Rosales sería el indicado. Llegado el día del evento, el 24 de noviembre del 2021, se le otorgó el reconocimiento por su trayectoria profesional. 

“Todo el tiempo fui llamada por el nombre con el que me identifico”, expresa con alegría.

La noticia fue de mucho impacto, tanto medios nacionales como internacionales quisieron saber su reacción ante lo sucedido, “eso fue un paso trascendental hacia temas de inclusión”, de acuerdo con Rosales, estos acontecimientos ayudan a quitar la idea de ver a las personas LGBTQ+ también como personas profesionales y dejar a un lado los prejuicios.

“Estoy muy orgullosa y agradecida, porque mi alma mater me haya reconocido de acuerdo a mi identidad, reconocen mi esfuerzo y dejaron a un lado el estigma”, comenta Rosales al recordar el evento.

Pero eso no acaba con un reconocimiento, la misma universidad, abrió el espacio para que Rosales pueda impartir horas clases a estudiantes de nuevo ingreso, en la Escuela de Artes, para la materia de dibujo.

“Me voy abriendo más espacios en donde puedo compartir lo que he aprendido, esto me da satisfacción y orgullo”, expresa Rosales.

Muchas personas trans no logran culminar sus estudios, porque de acuerdo con Rosales, al comenzar el proceso de transición a temprana edad, hace que se “comiencen a cerrar puertas”, todo por la transfobia que causa el acoso escolar.

“Yo hice mi transición después que me gradué, pero creo en el destino”, expresa Rosales al referirse de los logros y reconocimientos obtenidos.

Uno de los sueños de Rosales desde que se graduó en la universidad, fue dar clases y esa meta se ha cumplido recientemente, a inicios de este año 2022 recibió el llamado para cubrir una clase de nuevo ingreso, a lo cual ella sin dudarlo aceptó.

“Creí que los alumnos no iban a aceptar tener a una persona trans como docente, porque yo desde que llegué y me presenté, dije que soy una mujer trans”, comenta Rosales en admiración a la reacción de sus alumnos, que comenzaron siendo 30 estudiantes y ahora son 45, esto ya que algunos optaron por cursar la materia con ella.

Brenda también participó en las elecciones internas del partido Nuevas Ideas para optar ser candidata a diputada, lamentablemente estas no fueron favorables para ellas, pero con el trabajo realizado hasta el momento, está entre sus planes volver a competir en las elecciones internas de su partido para lograr ser candidata a diputada. Como tampoco descarta la posibilidad de que, si se presenta una oportunidad mayor dentro de la docencia, puede optar por trabajar de lleno en ello, para generar cambios con el arte.

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