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‘El activismo contra el Código de las Familias va a hacerse sentir’

Adiel González Maimó es activista y cristiano

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Adiel González Maimó (Foto de Jancel Moreno)

Tremenda Nota es el socio mediático del Washington Blade en Cuba. Esta nota salió en su sitio web el 31 de enero.

Hace algún tiempo en Cuba parecía casi imposible congeniar la fe protestante con la defensa de los derechos de las comunidades LGBTIQ+. Pero eso ha empezado a cambiar, aunque sólo sea para unos pocos.

Adiel González Maimó es una prueba de esto. Desde su posición actual como líder bautista y activista de la diversidad, demuestra que ni siquiera el cristianismo es totalmente inmune a los cambios de época.

Adiel, con 31 años, es teólogo y líder de una de las comunidades que conforman la Fraternidad de Iglesias Bautistas de Cuba (Fibac). Forma parte de esta organización desde los 20 años, cuando asumió públicamente su orientación sexual y abandonó la conservadora Convención Bautista Occidental.

En Fibac encontró un lugar donde “podía ser cristiano bautista y amar a otro hombre sin que por ello ‘me condenaran al infierno'”, dice. 

Perteneciente al Consejo de Iglesias de Cuba, Fibac es una denominación un tanto peculiar dentro del protestantismo cubano. Sobre todo, porque es la única organización bautista explícitamente a favor de la unidad de todos los cristianos, la única que ordena mujeres al ministerio pastoral y la más sensible a la temática LGBTIQ+.

De ahí que no sea contradictorio que hoy Adiel pueda conciliar la predicación con el activismo por los derechos LGBTIQ+, algo por lo que se ha hecho visible en los últimos años y que llevó a la plataforma cubana 11M a incluirlo entre las personas queer más influyentes de 2021. Y de ahí, también, que tenga una lectura particular respecto a lo que sucede al interior del movimiento protestante cubano.

Casi en el comienzo de la consulta popular sobre el proyecto de ley del Código de las Familias, que reconoce derechos largamente demandados por la comunidad LGBTIQ+ como el matrimonio igualitario y la adopción, conversamos con Adiel  sobre el activismo de estas iglesias y sus complejas relaciones con el Estado durante los últimos años.

¿Cómo prevés que sea la participación del activismo religioso conservador ahora en febrero, cuando se discuta el Código de las Familias? ¿Será un activismo en el mismo nivel del ocurrido durante la discusión de la Constitución?

─Yo creo que el activismo contra el Código de las Familias va a hacerse sentir. De hecho, ya están organizados en torno a la campaña por una escuela sin ideología de género. Y después de su logro parcial en este tema (la Resolución Ministerial 16/2021 cuya aplicación fue aplazada) ahora se van a enfocar en el Código de las Familias. Se van oponer a los temas de matrimonio igualitario, adopción homoafectiva, reproducción asistida para parejas del mismo género, gestación solidaria, que son los derechos que tienen vinculación directa con la comunidad LGBTIQ+, y además, contra un tema que a ellos les preocupa mucho, que es el de la responsabilidad parental. Esos van a ser los puntos en los que ellos se van a enfocar.

Lo que probablemente no pasará es que estas iglesias se lancen en grandes manifestaciones a la calle. Primero por la situación sanitaria. Y, segundo, porque creo que eventos como esos no los vamos a ver en Cuba nuevamente en un buen tiempo, al menos no con ese marcado carácter contrario al gobierno cubano o a alguna de las iniciativas del gobierno cubano.

En 2018, durante el debate sobre la nueva Constitución, muchas iglesias lograron organizarse y presionar al Estado, especialmente para impedir que se reconociera el derecho al matrimonio igualitario. ¿Qué peso tuvo esto en la visibilidad que ha ganado el cristianismo desde entonces?

─Indudablemente el 2018 marcó un antes y un después en cuanto a la visibilidad del cristianismo conservador y fundamentalista. Ese año sucedió algo inédito: distintas denominaciones, que generalmente no tienen vínculos tan estrechos, al menos en lo institucional, y que generalmente no se unen para casi nada, crearon un frente único frente al artículo 68. Eso fue un suceso histórico.

Estamos hablando de las iglesias protestantes más grandes: las bautistas, la pentecostal, la metodista, que formaron un frente que yo llamo anti LGTB porque, básicamente, su oposición fue al tema del matrimonio igualitario.

Algunos grupos religiosos reclaman que ellos en realidad hicieron una campaña más amplia a favor de los derechos individuales, pero que toda la atención se la llevó el tema del matrimonio igualitario. ¿Crees que esta es una reclamación justa?

─Su oposición fue al tema del matrimonio igualitario. Así fue, con independencia de que al interior de estas iglesias existieran pastores que abogaran por el pluripartidismo o la elección directa del presidente.

Existen pastores en la Iglesia Metodista o en la Convención Bautista Occidental, por ejemplo, que tienen posiciones contrarias al sistema político, económico y social imperante en Cuba, pero eso no quiere decir que esas sean las posturas de las denominaciones. Eso hay que separarlo completamente. La agenda común era contra el artículo 68, no contra el Partido Comunista.

Después de eso se creó la Alianza de Iglesias Evangélicas, una organización independiente que de alguna manera desafía al Consejo de Iglesias de Cuba. Eso fue también histórico.

─Sí, pero fue algo muy efímero. La Alianza surge en contra del Consejo de Iglesias, porque el Consejo nunca se pronunció contra el artículo 68: dio libertad a sus miembros para que decidieran libremente qué posición tomar. Surge entonces la Alianza, pero se fractura poco después porque la agenda parecía tomar un matiz más político, diferente de la tradicional anti LGTB. Entonces algunas denominaciones decidieron salirse. Nunca lo dijeron públicamente, pero es evidente que una de las causas fue el marcado carácter derechista que algunos dirigentes de estas iglesias fundamentalistas estaban tomando. Por eso otros decidieron separarse, para que una cosa no se mezclara con la otra. Nada de esto se dijo explícitamente, pero yo lo leo entrelíneas.

¿A qué te refieres cuando dices que comenzó a desintegrarse por el carácter derechista de algunos de sus dirigentes?

─A que sus líderes fundadores tenían relaciones públicas conocidas con personajes como Teo Babun y la Evangelican Christian Humanitarian Outreach for Cuba (Echo-Cuba), organización considerada como subversiva por el gobierno cubano y vinculada en aquel entonces al gobierno de Donald Trump, marcadamente de extrema derecha.

Por eso se sabía que esta iniciativa no iba a prosperar. Y tanto fue así que, 3 meses después de la fundación, una de las denominaciones que la gestaron, la Convención Bautista de Cuba Occidental, se sale, y con certeza las presiones de las autoridades cubanas fueron un factor determinante en esta decisión.

¿Crees entonces que la Alianza ha sido un fracaso?

─Yo creo que sí. Hace mucho que de esta organización no se sabe nada. No han tenido más pronunciamientos, ni siquiera ante los acontecimientos que han ocurrido en el país durante los últimos meses: las manifestaciones del 11 de julio, la propuesta del 15 de noviembre o la misma presentación del Código de las Familias y su aprobación en la Asamblea en diciembre de 2021.

De esa organización no se ha escuchado nada y no creo que vuelva a escucharse más, a menos que se reactiven ahora, durante la consulta popular del Código de las Familias, donde se está proponiendo aprobar el matrimonio igualitario y otros derechos humanos que favorecen a la comunidad LGBTIQ+, lo cual es la única preocupación de este tipo de organizaciones.

¿Es justo atribuir la no inclusión del matrimonio igualitario en la Constitución solo al efecto de las campañas desarrolladas por grupos religiosos conservadores, o crees que era también un tema que dividía al oficialismo e, incluso, a la sociedad en general?

─No. La no inclusión del matrimonio igualitario en la Constitución de 2019 no se debió únicamente a la campaña desatada por las iglesias fundamentalistas, aunque esta sí fue un factor clave.

El heteropatriarcado es un mal que pervive en la sociedad cubana, a pesar de los avances que se hayan podido lograr en las últimas décadas. Ese mal se presentó con mucha fuerza en los debates populares en torno a la Constitución y al entonces artículo 68. Y, al mismo tiempo, no es un secreto para nadie que existía oposición dentro de la dirección del Estado y el gobierno cubano, en el mismo Partido Comunista y hasta en la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Varios países latinoamericanos registran un crecimiento acelerado de las iglesias fundamentalistas neopentecostales. ¿Crees que es igual en Cuba? 

─El neopentecostalismo aún no es una fuerza numéricamente poderosa en Cuba, hasta donde yo conozco. Aquí el fundamentalismo es más visible en iglesias con una historia más larga de presencia y trabajo en nuestro país: las Convenciones Bautistas Occidental y Oriental, la Iglesia Metodista, la Liga Evangélica, la Iglesia Pentecostal Asambleas de Dios y otras denominaciones pentecostales que vienen trabajando en Cuba desde los años 1950.

¿Por qué crees que el fundamentalismo cristiano ha ganado fuerza en Cuba? ¿Cuáles son las causas detrás de este fortalecimiento?

─Fue en la década de los 90 del siglo pasado cuando este fenómeno se manifestó con mayor fuerza y visibilidad. Fue la época del boom de la práctica religiosa en Cuba, y no solo dentro del cristianismo. Las razones son diversas, pero sin dudas el derrumbe del campo socialista y el tristemente célebre Periodo Especial, con todas sus carencias y retos, impulsaron a las personas a buscar un refugio ante el colapso de todo el sistema filosófico y de vida que habían creído hasta el momento, con todo lo que eso implicó en los ámbitos económico, político-social e ideológico.

Desde entonces, dentro de los sectores religiosos que más han crecido de forma sostenida se destacan las iglesias de corte conservador y fundamentalista. Así acontece igualmente en el resto de Latinoamérica.

En estas iglesias se constituyen espacios de socialización y empoderamiento, en especial para los jóvenes, algo que yo veo como positivo. A su vez, en muchas de ellas se enfatiza la prosperidad y el bienestar económico, todo ello favorecido por mensajes y actividades simplistas y sensacionalistas donde juegan un papel cada vez más importante la tecnología y las redes sociales.

Y en un país como Cuba, donde las desigualdades sociales y las carencias en buena parte de la población son cada vez más acuciantes, que existan estos espacios de esperanza y hasta de escape a los problemas cotidianos es, sin lugar a dudas, atrayente.

¿Dirías que son las personas más pobres las que se están acercando a la religión protestante?

─En estas iglesias se potencia más la experiencia de fe que la lógica crítica, y eso puede ser una razón por la cual los grupos menos favorecidos de la sociedad, dígase los más pobres, con más bajos estudios, se unan a ellas. Eso es una realidad, aunque duela reconocerlo. Pero esto no significa que estas iglesias estén llenas solamente de personas o grupos marginados. Eso no es totalmente cierto. En estas iglesias también hay muchos profesionales y personas instruidas, lo cual habla de la complejidad de este fenómeno.

¿Qué es lo que más te preocupa del avance del fundamentalismo?

─El asunto está en que el sistema de pensamiento fundamentalista cristiano es intransigente. Manifiesta incapacidad de diálogo y se resiste a aceptar alternativas o críticas a su manera de entender una doctrina u otro aspecto de la realidad. Además, defiende el modelo heteropatriarcal de familia y sociedad. Por ello es capaz de violentar los derechos humanos de comunidades como la LGBTIQ+ y las de mujeres.

Varios pastores protestantes fueron encarcelados o reprimidos tras el 11J. ¿Ves un mayor distanciamiento de las iglesias respecto del gobierno desde entonces, incluso un mayor enfrentamiento?

─No creo que exista un distanciamiento de las denominaciones frente al gobierno. Hubo pastores reprimidos o presos por manifestarse el 11 de julio y hubo un movimiento de solidaridad de algunos otros pastores hacia ellos, pero luego que fueron liberados todo se ha quedado ahí.

Hay iglesias cuyas creencias no coinciden con las posturas del gobierno cubano en muchos aspectos. Estas iglesias, generalmente, se han declarado apolíticas. Pero esta es una postura de distanciamiento, no de enfrentamiento, aunque haya pastores que sí se enfrenten más abiertamente. Eso ha sido así históricamente y no ha cambiado desde el 11J.

Pero algunas de las iglesias no reconocidas por el Estado sí han sido más activistas.

─Existen otros grupos minoritarios, también fundamentalistas, que han mantenido una posición de más oposición, de enfrentamiento, pero son grupos pequeños.

Y, al mismo tiempo, hay una tercera arista: la de las iglesias, pastores o movimientos ecuménicos cuyas creencias tienen puntos en común con el gobierno cubano: grupos dentro de las iglesias presbiterianas, la Fraternidad de Iglesias Bautistas, algunas independientes, instituciones que pertenecen al Consejo de Iglesias. Son los que se reunieron con el presidente Díaz-Canel. Estos grupos hacen críticas, pero no se alejan. 

¿Crees posible que el cristianismo tenga un papel relevante en la oposición al régimen cubano, como lo tuvo el catolicismo en la caída del comunismo en Polonia, por ejemplo?

─No lo creo para nada. Las iglesias y sus integrantes tienen distintos posicionamientos frente al sistema político-social que existe en Cuba hoy. Algunos de apoyo explícito, sin la menor duda, aunque con críticas al sistema; otros con una oposición tácita, no abierta; y, en menor medida, una oposición explícita de confrontación con el gobierno. Pero, al mismo tiempo, las denominaciones tienen intereses que cuidar para no perder su capacidad de trabajo y de diálogo ante las autoridades cubanas. Eso es una realidad ineludible, no lo puede obviar nadie. Entonces, sí: iniciativas opositoras existen, disidencias dentro del sector cristiano existen, como existen en la sociedad toda. Pero por el momento no lo veo como algo significativo, algo que vaya a marcar la gran diferencia, más allá de la tradicional oposición a la aprobación de los derechos para la comunidad LGBTIQ+ cubana.

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Ni insultos ni amenazas impiden desfilar a la población LGBTQ+ en Honduras

Se celebran el 201 aniversario de la Independencia del país

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Reportar sin Miedo es el socio mediático del Washington Blade en Honduras. Esta nota salió en su sitio web el 15 de septiembre.

TEGUCIGALPA-SAN PEDRO SULA, Honduras — A pesar de las amenazas repetidas durante toda la semana de impedir la participación diversa en los desfiles patrios, las poblaciones LGBTI+ de las principales ciudades de Honduras se hicieron presentes hoy en las marchas para celebrar el 201 aniversario de la Independencia del país. 

Tanto en Tegucigalpa como San Pedro Sula, integrantes de organizaciones diversas hondureñas hicieron el recorrido desde el final del bulevar Morazán hasta el Estadio Nacional, en la capital Tegucigalpa, y desde la tercera avenida y séptima calle hasta el Estadio Morazán, en San Pedro Sula.

Bajo el brillante sol de la capital de Honduras, organizaciones LGBTI+ como Kukulcán, Arcoíris y Muñecas de Arcoíris marcharon mientras a su lado también lo hacían las bandas marciales de los institutos capitalinos de secundaria.

“No podíamos faltar”, dijo Pepe Palacios sobre la participación de la diversidad sexual en los desfiles por los más de doscientos años de emancipación política. “Hemos estado desde el 15 de septiembre de 2009, la población LGBTI se manifestó en contra de golpe de Estado. Tenemos 13 años de hacerlo”.

En el evento no faltó el brochazo político de los grupos de apoyo al Partido Libre y a la presidenta Xiomara Castro, quienes llegaron armados de las conocidas banderas rojas de su instituto político.

Mientras tanto, en San Pedro Sula, hacia las diez de la mañana el desfile parecía pertenecer exclusivamente a Libre y a los colegios de secundaria como el instituto José Trinidad Reyes.

Pero en San Pedro Sula no sólo se escucharon los ritmos de moda al son de los tambores y las liras. En medio de las bandas de los colegios se pudo ver a pequeños grupos de garífunas que interpretaron sus ritmos ancestrales.

En esta ciudad del norte de Honduras había dos escenarios, uno frente al parque central y otro en la Plaza de las Banderas, en el estadio Francisco Morazán, donde el alcalde Roberto Contreras y otros funcionarios estaban sentados.

Las organizaciones LGBTI+ de Tegucigalpa impusieron su presencia en los desfiles. Llegaron ondeando banderas diversas al estadio Nacional desde las ocho de la mañana.

Políticos + LGBTI + feministas

En el estadio Nacional en Tegucigalpa se hallaba el estrado principal ocupado por la presidenta Xiomara Castro junto a reconocidos funcionarios de su gobierno, como su esposo Mel Zelaya, su hijo Héctor y el presidente del Congreso Luis Redondo.

En la capital, lxs integrantes de los colectivos diversos de la capital desfilaron llevando con orgullo las banderas y otros distintivos que lxs representan.

Además de los grupos diversos de Tegucigalpa, en el desfile de Independencia estuvieron presentes lxs integrantes de las organizaciones feministas como Somos Muchas. Lxs feministas acudieron al evento llevando en sus muñecas coloridos distintivos y pañoletas verdes.

Para el miembro de la población diversa Ricardo Montes, la participación LGBTI+ en los desfiles “es importante porque pertenecemos a la población hondureña”.

Además, Montes le pidió a la juventud que no tenga miedo de ser quienes son

Los colectivos trans pusieron el color en el desfile con palillonas vestidas de rosado que marcharon bajo el sol ardiente mientras agitaban pompones blancos y de otros colores. 

Lxs miembrxs de Asociación Kukulcán cargaron enormes pancartas con mensajes antiodio, de visibilización para sus colectivos y de lucha en pro de una sociedad desprejuiciada.

Les tiran de todo

La mala nota del día ocurrió alrededor del mediodía, cuando representantes de las organizaciones de la diversidad sexual comenzaron a entrar al estadio Nacional de Tegucigalpa. 

A esa hora, desde las graderías, grupos de militantes antiderechos comenzaron a tirar bolsas de agua, botellas de refrescos, bolsas de basura y otros objetos contra las comitivas LGBTIQ+ mientras desfilaban alrededor de la cancha del estadio.

A pesar de los ataques de los reducidos grupos antiderechos, la mayoría de las y los presentes en el estadio aplaudieron y vitorearon a lxs miembrxs de las comitivas de la diversidad sexual que hicieron su entrada al estadio con orgullo y dignidad.

Las palillonas de las asociaciones trans de la capital continuaron su desfile sin inmutarse por los ataques de los grupos antiderechos que no lograron reducir el ánimo de las comitivas LGBT ni afear el evento de Independencia.

El equipo de Reportar sin Miedo intervino durante lo peor de los ataques antiderechos y les llamó la atención para que dejaran de lanzar objetos y gritar improperios en contra de los grupos diversos.

En resumen, podría decirse que fue mayor el apoyo brindado por el público que los actos vergonzosos en contra de las organizaciones LGBTIQ+ que tuvieron la valentía y el orgullo de desfilar en al celebración de los 201 años de Independencia de la patria.

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Mujeres trans de Honduras se unen en busca del cambio de nombre

USAID ha proveído asistencia técnica a los activistas

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Ilustración de activistas trans en Honduras (Cortesía de Reportar sin Miedo)

Reportar sin Miedo es el socio mediático del Washington Blade en Honduras. Esta nota salió en su sitio web el 24 de agosto.

TEGUCIGALPA, Honduras — Para recibir un taller de trabajo de incidencia en el cambio de nombre en Honduras, organizaciones trans del país, con acompañamiento técnico de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid), acudieron a un hotel capitalino.

La directora de Asociación Feminista Trans (AFET), Viena Ávila, explicó que el programa incluye la iniciativa de la comitiva para tratar asuntos políticos y varios temas como la identidad de género, “puntualizando el reconocimiento legal de las personas trans en el Registro Nacional de las Personas”, agregó.

El taller es parte de los programas de Usaid que fortalecen la participación de grupos marginados en la gobernación a nivel local y nacional. Además influyen positivamente en otros sectores como la alimentación, la educación, el medioambiente y la salud.

Llevan tres meses de espera

Ávila confirmó que la comitiva trans se formó con apoyo de Unidos por la Justicia, un programa que contribuye a desarrollar las instituciones judiciales, de seguridad y de sociedad civil más efectivas y confiables.

Además, busca mejorar el acceso a justicia para las poblaciones más vulnerables: mujeres, personas con discapacidad, jóvenes, afrohondureños y comunidad LGBQI+.

“Es importante retomar las acciones, ya que hemos estado esperando más de tres meses que nos den una respuesta desde el acto de perdón”, dijo la directora de la Asociación Cozumel Trans, Rihanna Ferrera.

La activista afirmó que las organizaciones LGTB siguen esperando el procedimiento para hacer cambiar el nombre de las personas trans.

Ferrera agregó que la reunión fue “muy beligerante”.

“Hemos conformado una pequeña comitiva para darle seguimiento a este y otros temas que nos competen como organizaciones y personas trans, ya que somos parte de la sociedad hondureña”, dijo.

Según la miembra de la Asociación Muñecas de Arcoíris, JLo Córdova, las organizaciones están interesadas en que la sentencia se cumpla. “Como comunidad ya hemos entregado una propuesta a la comitiva. Solo está que avancen con esta propuesta. Ya estamos formando líderes también para ser voceros de la campaña del cambio de nombre en el país”.

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Diputada peruana y su esposa demandarán a Perú por negarse a reconocer su matrimonio

Susel Paredes se casó con Gracia Aljovín en Miami

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Susel Paredes y Gracia Aljovín durante una entrevista en televisión peruana (Foto de Latina.pe/cortesía de Susel Paredes)

LIMA, Perú — La diputada peruana del Partido Morado, Susel Paredes, y su esposa, Gracia Aljovín, anunciaron al Washington Blade que presentarán una demanda internacional contra el Estado de Perú por no reconocer su matrimonio celebrado en 2016 en Miami. 

La decisión la tomaron luego de un fallo del Tribunal Constitucional de ese país sudaméricano donde se les negó inscribir su vínculo legal en el extranjero. La pareja había presentado con anterioridad una solicitud para que el Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (RENIEC), que fue negado en una reciente y homofóbica sentencia. 

En el máximo tribunal judicial peruano rechazó reconocer el matrimonio de ambas mujeres con cuatro votos, mientras que otros dos jueces aprobaron. El fallo señaló que los “elementos esenciales” del matrimonio en el Perú son: “ser una unión voluntaria” y “ser celebrado entre varón y mujer”. Y que en consecuencia, “no puede reconocerse en el Perú un derecho adquirido en el extranjero que colisione con esta noción”. Además de argumentar que no pueden reproducirse. 

Algunas organizaciones calificaron el fallo como anti-LGBTQ+ porque además establece que “las uniones homosexuales no son matrimonios, por lo que no es discriminatorio no reconocerlas como tales” y que el TC no puede “introducir el matrimonio igualitario por la ventana porque esta es labor del legislador”. Al mismo tiempo, aclaró que si el Congreso quiere introducir el matrimonio entre personas del mismo sexo en Perú, debe hacerlo mediante una reforma constitucional.

Paredes junto con lamentar la decisión del TC reconoció al Blade “fue una mala noticia que  yo ya esperaba. Sabíamos que esto iba a pasar porque no sólo soy activista y diputada, soy abogada, entonces sigo los criterios. Uno puede predecir lo que va a pasar con una sentencia cuando hay jueces predecibles. Estos jueces son predecibles”. 

“La verdad es que es indignante. Porque yo pago mis impuestos, vivo con mi compañera hace años, tenemos una familia. ¿Entonces, cómo es posible que nuestra familia sea negada en su existencia? porque nosotras existimos”, agregó Paredes desde su oficina parlamentaria.

La congresista dijo al Blade a través de una videollamada que “en primera instancia vamos a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). La comisión debe evaluar si califica y si califica a favor nuestro va la corte y en la corte se vota y estoy seguro que vamos a ganar”. 

Perú es uno de los pocos países de Latinoamérica que no tiene ninguna legislación y derecho  a favor de las personas LGBTQ+. Actualmente hay un proyecto de matrimonio igualitario durmiendo hace años en la Comisión de Justicia del Congreso nacional, presentado por el ex diputado gay, Alberto de Belaunde.

Paredes consultada por el Blade sobre si la sentencia del TC podría retrasar la aprobación del matrimonio igualitario en Perú, Paredes respondió que “sin duda alguna la derecha va a utilizar —el fallo—, y sus fundamentos, pero sus fundamentos son muy frágiles”. 

Similar opinión tiene De Belaunde. “El Congreso usará de excusa esta sentencia para no legislar sobre este tema. Si sienten mucha presión mediática, buscarán una suerte de unión civil patrimonial, donde no se reconozca la existencia de una familia sino solo de un patrimonio compartido. Figura absolutamente insuficiente, y que no será aceptada por las comunidades LGBT+ pues es casi un insulto a nuestros reclamos de ser reconocidos como ciudadanos plenos”, sinceró el ex congresista. 

Para él “la sentencia no solo busca negar el reconocimiento de derechos, busca hacer daño. Contra lo que ha dicho anteriormente el Tribunal Constitucional, se busca desprestigiar a la Corte Interamericana de Derechos Humanos señalando que no debe cumplirse con sus opiniones consultivas”.

“Es una sentencia mediocre —desconoce conceptos básicos de derecho internacional privado— pero no por ello menos dañina”, sentenció De Belaunde al Blade. 

Ambos activistas coincidieron en que el Congreso peruano tiene poca voluntad política para tramitar el proyecto de ley. 

“Se han aprobado leyes que se han presentado muy posteriormente a la fecha en que fue presentada la ley del matrimonio, que ha sido en octubre del año pasado. Hay una voluntad política de impedir si quiere que se discuta”, enfatizó Paredes al Blade.

La directora ejecutiva de Presentes, Pía Bravo, una agrupación de defensa de derechos LGBTQ+ en Perú dijo al Blade que tenían expectativas con que el fallo pudiera consagrar el primer reconocimiento legal para LGBTQ+. 

“El Tribunal Constitucional era una oportunidad que perdimos”, lamentó Bravo.

“Creo que es un retroceso bastante grande y es un retroceso que lamentablemente vamos a tener que seguir, que seguir enfrentando y viendo que otros caminos, que otras vías podemos encontrar para que finalmente se apruebe este derecho tan necesario”, sentenció la activista.

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